Un elemento que a menudo se pasa por alto u omite en los RPG es el peligro inherente a la noche, un peligro que puede aparecer en cualquier momento y en multitud de circunstancias.
Existen los vampiros, pero además existen muchas otras criaturas que desarrollan su ciclo vital cuando desaparece el sol, y que , por lo general, no son visibles durante el día.
Los no muertos más comunes (aquellos creados con algún sentido) sufren daño bajo la la luz diurna; es lógico suponer que aguardan la noche y todo lo que eso conlleva. Hay jugadores que se acostumbran a pasar la noche sin más precaución que una guardia somera mientras sus compañeros duermen. Pero cuando tantas criaturas tienen visión nocturna, es lógico sacarles mayor provecho cuando apenas hay luz natural y pueden preparar emboscadas a los incautos.
Una posibilidad interesante para incrementar el terror nocturno sería aumentar los tipos de magia que recorren la noche[1], o lugares asombrosos que sólo aparecen en mitad de la oscuridad[2]. Pero la mera posibilidad de contemplar ejércitos de zombies y otros no muertos recorriendo la noche resulta tentadora para cualquier DM con ganas de alborotar el gallinero.
A menudo se enfatiza el terreno como variante táctica, y en pocas ocasiones se tiene la misma consideración con respecto al momento del día.





























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