18 Mayo, 2012 : ningún comentario


El río Iir serpentea por las tierras de Irasosia hasta alcanzar las Cumbres de Invierno, donde se derrama por el acantilado y se congela hasta convertirse en nieve, flotando a cientos de metros de altura como preciosas y misteriosas nubes de agua sólida. Al fondo se acumulan ingentes cantidades de esa misma nieve, que cae muy lentamente.
Como si la existencia de esta peculiar cascada no fuera lo suficientemente extraño, la nieve formada a partir del agua del río Iir no se derrite bajo ninguna circunstancia salvo al contacto con el fuego o algún líquido. Esto permite su almacenamiento y transporte. Con tal propósito se fundó la Compañía de Nieve de Irasosia, que empaqueta la nieve en frascos y barriles y la envía a todos los lugares de la costa. Naturalmente, la nieve empaquetada de Irasosia se considera un artículo de lujo en muchos lugares.
Hace unos años, durante apenas media hora, el agua que alcanzaba las Cumbres de Invierno dejó de congelarse y transformarse en nieve. Los trabajadores que contemplaron la anomalía sucumbieron al pánico e incluso se produjeron escenas dramáticas (con heridos); la producción de nieve en la compañía no volvió a su rendimiento habitual hasta pasadas dos semanas.
Apenas nadie sabe que esa breve interrupción de la congelación de agua se produjo a causa de un grupo de aventureros despistados[1].
- anécdota verídica del grupo de aventureros del autor [↩]
.· Shortlink de este artículo

Escriba un comentario





















































Artículos
twitter