Puerta de Baldur es la ciudad donde se desarrolla esta serie, así como la ciudad que da nombre a la misma. Originalmente formada por dos novelas[1], la propia Puerta de Baldur (1999) y Sombras de Amn (2000), ambas escritas por Philip Athans.
Las novelas, como dato curioso, están basadas en los videojuegos desarrollados por BioWare y publicados por Black Isle Studios.
De entre los personajes que aparecen en el videojuego, las novelas se centran exclusivamente en Abdel, uno de los muchos hijos del extinto dios Bhaal.
Puerta de Baldur
Ambas novelas comparten un detalle que las diferencia de la mayoría de obras situadas en los Reinos Olvidados: son muy cortas, quizás demasiado. Supongo que por basarse en un videojuego y por ser de encargo (esto es pura especulación) no habría mucho petróleo que extraer, o el autor no vio más desarrollo a la historia. Sea como fuere, hay saltos en la historia que, si bien alivian al lector de aspectos banales, desorientan un poco.
Este primer libro nos presenta a Abdel, un guerrero huérfano criado y "educado" por un monje
residente de Candlekeep. El monje, Gorion, muere en una emboscada al comienzo del libro y esto desencadena toda una serie de acontecimientos con Abdel como protagonista, incluyendo la sempiterna interacción de los Arpistas (de entre los cuales el protagonista se enamorará de una semielfa) y otros aventureros errantes que protagonizarán varias escenas de extrema crueldad.
Abdel se convertirá en la principal baza para evitar una guerra entre Puerta de Baldur y Amn con las minas de hierro como pretexto, aunque él, como mercenario, no tiene ningún interés (inicial) por evitar esa guerra.
Y como guinda seremos testigos del enfrentamiento de dos vástagos del antiguo dios de los asesinos.
El libro, en su conjunto, tiene un ritmo muy ágil y los combates no son largas descripciones de titiriteros con espadas de por medio (como sucede con Salvatore). Como ya he comentado, algunos saltos de escena son tan bruscos que desorientan, a veces perdiendo el hilo de la historia. Por el contrario, algo muy positivo es la resolución de los viajes: algunos de ellos, de 8 ó 9 días, se resuelven con un cambio de capítulo y un par de líneas descriptivas al comienzo del siguiente. Es decir, si no hay random encounters, ¿para qué marear la perdiz? Eso está muy bien.
En general, libro entretenido sin más pretensiones. Demasiado corto y un tanto caótico al final, aunque se parece mucho más a una partida real de DnD que muchas otras novelas con más cartel. Y eso se agradece.
Sombras de Amn
Sombras de Amn comienza poco tiempo después de la resolución del primer libro, con los protagonistas encadenados y torturados por un gremio de asesinos.
En esta ocasión, Abdel será el protagonista absoluto de la novela junto con una medio hermana que descubre más adelante, también hija de Bhaal.
Ellos serán el centro del rebuscado plan de un poderoso nigromante para obtener, primero, su sangre, o mejor dicho, "activar" lo que de divino hay en la sangre de ambos, para luego devorar sus almas. Junto a ellos continuará Jaheira, la arpista semielfa, y un kozakurano miembro del gremio de asesinos quien, muy al final y presionado por las circunstancias, les prestará su ayuda (y su espada mágica).
Casi toda la novela tiene lugar a medias entre Athkatla, la decadente capital de Amn, y el Weldath, bosque que ya apareció en la Pentalogía de los Arpistas como sede de diversas tribus élficas y aquí se nos pinta como un sucedáneo de Myth Drannor con reina incluida.
No sabría decir si esta es de las peores novelas de DnD que he leído, aunque si no lo es por ahí le anda. Si el libro anterior mareaba con saltos temporales sin sentido, aquí se acentúan de tal modo que es muy fácil perder el hilo de la historia.
Hay un momento en la novela en que los protagonistas han de adentrarse en la Antípoda Oscura y obtener cierta información (y algo más) de una ciudad de elfos drow, todo ello por mandato de un dragón plateado. Todo lo que sucede allí abajo se vuelve tan surrealista que las cosas se hacen difíciles de creer, tratándose de un mundo fantástico.
En favor del autor he de decir que en el uso de flashbacks es bastante hábil, aunque suele estropear su efecto en cuanto termina el capítulo y corta por lo sano la escena.
También es interesante la historia intermedia de Bodhi, una vampiresa al servicio del nigromante que llega a enamorarse de Abdel, y más impactante aún es la forma de morir a manos de éste.
Esta novela es aún más corta que la anterior, pero la desgana con que se lee lo hace parecer el doble de largo. No engancha, y cuando lo hace, la acción se corta o se corrompe por fallos del autor. Además, si en la anterior historia el final se volvía caótico, aquí el caos reina desde el comienzo.
En fin, no añade nada nuevo salvo detalles mínimos, y como lectura es más pesada que el Ulises de Joyce.
- aunque en 2001 Drew Karpyshyn escribió una secuela [↩]
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