Las primeras aventuras comerciales que jugué son, en este orden, Baltron's Beacon, Gargoyle y The Temple of Elemental Evil.
Mi personaje, el primero de los dos personajes que tuve en ADnD, era un aspirante a bardo[1] que acababa de comprarse una mandolina para practicar. Mis primeros niveles de guerrero eran poca cosa frente a los poderosos paladines, avengers, bárbaros y magos que había en el grupo. Sin embargo la cosa fue bien, y ya en el Faro de Baltron me metí en una refriega espectacular de la que no salí muy mal parado.
Pero los grandes recuerdos de ese personaje los evoca Gargoyle. Para entonces había comenzado el aprendizaje como ladrón, poco a poco me acercaba al objetivo de convertirme en todo un bardo. En la plaza principal del pueblo donde se desarrolla la aventura continuaba mis prácticas musicales, con tan poco tino que las mismas gárgolas me lanzaban piedras para que dejara de tocar.
Gargoyle se publicó en 1989 con el código WG9[2], escrita por David Collins y Skip Williams. Está ambientada en el mundo de Greyhawk, en The Tors, entre Yeomanry y las Crystalmists, y fue una de las primeras aventuras publicadas para la segunda edición del juego.
Un par de gárgolas se despiertan una mañana sin alas, y contactan con los aventureros para que les ayuden a encontrarlas.
La aventura está pensada para jugadores de nivel 1 a 4, aunque con un poco de imaginación puede aumentarse la dificultad.
Hoy en día, cuando muchos diseñadores se centran en monstruos espectaculares, dragones de leyenda y demonios infernales, un buen argumento, o al menos uno original, parece llamar poco la atención.
Esta aventura la colocan entre las más desafortunadas de la historia de DnD, junto con Castle Greyhawk, Die Vecna Die! y The Forest Oracle. Y es muy injusto.
Al final, una aventura leída en la frialdad del papel puede sonar lo más aburrido del mundo, aunque se trate de Keep on the Borderlands. Pero llevada a una mesa, a la imaginación de los jugadores, depende de ti, jugador, y de ti, DM, que sea el momento más delicioso de la semana.
- entonces el bardo era lo que podríamos considerar hoy una clase de prestigio [↩]
- World of Greyhawk #9 [↩]
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