Cuando empecé a jugar, hace unos cuantos años, descubrí las novelas de los Reinos Olvidados poco después de conseguir la famosa caja gris. Antes de eso, conocía algunas novelas de la Dragonlance, aunque nunca me llamaron demasiado la atención.
Con el escaso presupuesto que tenía entonces y lo caras que me parecían las novelas, tenía que estirar la lectura de apenas 300 ó 400 páginas a lo largo de un mes, porque, al tratarse en la mayoría de los casos de trilogías, corría el riesgo de quedarme "cortado" en medio de la acción.
Tuve suerte, porque cuando empecé a leer estos libros ya había en las tiendas varias trilogías, por lo que nunca me preocupaba que no se hubiera publicado el siguiente.
Creo recordar que fue El Tatuaje Azul [1] la primera trilogía que leí, aunque por entonces conocía poco el escenario de campaña y todo me parecía maravilloso.
Poco después intenté leer El Valle del Viento Helado, la historia primigenia de R.A. Salvatore, aunque luego rellenaría los huecos biográficos de Drizzt Do'Urden en una trilogía cuyo desarrollo en el tiempo es anterior.
El caso es que nunca terminé de leerla, porque pasaban los meses y empezaban a interesarme otras lecturas que ocupaban mi presupuesto por encima de las novelas de los Reinos.
Pero han pasado los años, y con tiempo y más recursos, me he lanzado de cabeza a recuperar todas aquellas lecturas.
Sobre El Valle del Viento Helado tendría que decir varias cosas: se nota que es la opera prima de Salvatore, tanto por su frescura narrativa como el desarrollo.
En esta trilogía no hay que esperar hasta el final de cada libro para resolver la "aventura", uno de los mayores pecados del 95% de estas novelas: el héroe se enfrenta al mal cuando toca, sin marear la perdiz, y luego surgen otros problemas, pero el lector no ha de tragarse 300 páginas de dimes y diretes.
La trilogía del Elfo Oscuro, también de Salvatore, narra el nacimiento y posterior evolución de Drizzt Do'Urden hasta el momento de salir a la superficie.
El primero de los libros es el más interesante: fue la "entradilla" a toda una serie de suplementos para el juego en los que se detallaban los mundos subterráneos, la Infraoscuridad.
Salvatore dio cuerpo a Menzoberranzán, la dotó de vida inteligente más allá de las monstruosidades "estándar", y forjó a base de bien la leyenda de maldad de los drow que antes apenas podíamos imaginar.
Hago un inciso y hablo de otras 3 trilogías al mismo tiempo: una por mala, otra por ser de encargo y otra por destrozar una buena historia.
La primera, la mala, es la titulada Moonshaes, escrita por Douglas Niles. Aburrida como pocas, con repetición de enemigo hasta la saciedad, previsible, y con una falta de imaginación alarmante para tratarse de insignes desarrolladores de la época dorada de DnD. Leyendo esta serie, da la impresión de que vas a encontrarte con el avatar de una deidad en cualquier recodo del camino.
La segunda trilogía, de encargo, es la de Avatar. Se nota claramente que Richard Awlinson, su autor, no recibió demasiadas directrices sobre cómo debía desarrollar la historia. TSR quería relanzar el juego y necesitaba un lavado de cara: se les ocurrió desatar la "ira divina" en forma de dioses semi ineptos que aposentaban sus traseros en diversos lugares del mundo. Aunque es llevadera y no demasiado aburrida, lo más interesante son los protegonistas: Medianoche, Kelemvor y Cyric. De Adon, el clérigo, mejor no digo nada.
Esta trilogía fue mi oscuro objeto de deseo durante años, ya que me regalaron el libro Forgotten Realms' Adventures, que era la introducción en el mundo de las nuevas reglas, y ansiaba conocer el porqué de cada cosa. Se explicaban los cambios en los panteones divinos y otro tipo de información muy útil, como la descripción de las distintas monedas o las nuevas armas de pólvora. También se introducían las áreas de magia muerta.
Como conclusión de esto, me quedo más con el libro de reglas que con las novelas.
Y la tercera trilogía, la que reventaron al final, es Maztica, obra también del inefable Douglas Niles. Como es norma del autor, los malos malísimos son, en última instancia, dos dioses, y cómo no, aparecen sus correspondientes avatares.
Pero en este caso Niles llevaba una buena historia: Maztica es a los Reinos lo que el descubrimiento de América por Colón fue a España en el siglo XV. Buen desarrollo, muy buenas descripciones de la nueva cultura y personajes bastante perfilados. La introducción de los drow chirría un poco, pero dado el entorno de fantasía puede pasar.
Sin embargo, el que sacerdotes malvados se transformen en monstruos comunes (trasgos, ogros, trolls, orcos) por despecho de un dios, y ni siquiera queda claro cuál de ellos, destroza la historia en favor del juego, pero insisto, destroza la historia.
A TSR le interesaba que en el "nuevo mundo" estuvieran presentes los "viejos monstruos"; y podrían haberlo hecho de mil maneras distintas, pero no, emplearon una neurona en idearlo y otra en comunicárselo a Niles, suponiendo que no fuera éste el mismo autor del delito.
Volviendo a Salvatore, paso de las siguientes obras del elfo oscuro, que ya cansa, y hablo sobre la Pentalogía del Clérigo. Aquí el nivel es alto, quizás un poco repetitivo, pero sirve para distraer el tiempo. Quizás el gran defecto con respecto a las obras anteriores del mismo autor sea él mismo: en el Valle del Viento Helado Salvatore no era jugador de DnD; de hecho, TSR le "prestó" varios desarrolladores para que lo ayudaran, y ese acercamiento naif dio muy buen resultado. Conforme han pasado los años, Salvatore ha aprendido (y mucho), y se ha vuelto más mecánico, más parecido a los demás autores.
Y el mayor de los defectos son sus descripciones de los combates: decenas de páginas describiendo incomprensibles movimientos tácticos, maravillas acrobáticas de los héroes, más parecidos a monos trapecistas que a guerreros de capa y espada. En el caso de Danica, la protagonista femenina, es lógico por ser monje (o monja). Pero, ¿y el resto?.
De cualquier manera la falla reside en tanta descripción de cada combate. Te pierdes y te agobias, cuando lo que te interesa es la historia principal y algún hilo secundario.
Pero no está mal, exceptuando esto.
Y reservo para el final mi favorita, no tanto por el conjunto de los tres libros, sino por el primero de ellos.
La Saga de Cormyr, de Ed Greenwood y Jeff Grubb, explica la historia del reino-bosque desde su fundación, la creación de la dinastía de los Obarskyr y la heroica muerte del rey Azoun IV.
Pero centrándonos en el primero, Cormyr, es el más interesante y más emotivo de los libros que he leído con los Reinos Olvidados como telón de fondo.
Los capítulos se alternan entre la historia antigua y la actual, desde que los bosques eran territorio de dragones hasta que se convirtieron en coto de caza del rey humano, miles de años después.
Mención especial merece el duelo entre Thauglor, el mítico dragón negro que luego se convirtió en el escudo del reino humano, e Iliphar Nelnueve, el último archimago élfico que vivió los días de esplendor de Myth Drannor. Como consecuencia de este duelo, los dragones fueron expulsados hacia el norte y los elfos se quedaron con los bosques. Casi mil años después, los elfos cedieron el territorio a los humanos, al fundador de la saga Obarskyr, quien, sin embargo, nunca fue rey: Ondeth Obarskyr.
Desde el punto de vista literario, esta novela es la mejor de largo. El interés con que se aborda la historia comienza muy alto y luego apenas decrece.
Hay momentos preciosos, como el abandono de Suzara, esposa de Ondeth, quien tuvo que criar solo a su hijo.
En fin, una maravilla escrita con libertad (no había ningún interés directo de WotC por promocionar suplementos) y con mucha imaginación.
Cuando pueda hablaré de más novelas del elfo oscuro.
- de Kate Novak y Jeff Grubb [↩]
Se halla bajo licencia
. Puede escribir un comentario, o realizar un trackback desde su propio sitio web.
· Shortlink de este artículo



































Artículos
twitter