Estos días se cumple un año de la publicación de la cuarta edición de DnD. Wizards of the Coast tuvo la gran idea de lanzar al mercado los tres libros básicos (Player's Handbook, Dungeon Master's Guide y Monster Manual), aunque Devir, la responsable de la edición
española, no ha hecho precisamente lo mismo.
No se puede decir que la irrupción de la nueva edición llegara bien auspiciada. Desde mucho antes de su puesta en venta, cuando ya se conocían detalles de las novedades, los grupos yihadistas de jugadores clásicos y anti WotC comenzaron sistemáticamente a derribar cualquier atisbo de cambio en las reglas, sobre todo lo más sustancial. Se pusieron sobre la mesa muchos argumentos, desde los más pecuniarios[1] hasta los conspiradores[2].
Sea como fuere, la revisión no deja indiferente a nadie en el mundillo. Si la tercera edición (y su posterior versión 3.5) supuso el epítome final de 30 años de juego, con su infinidad de opciones y manuales[3] y una legión de seguidores que veían multitud de posibilidades y expansiones según las necesidades, WotC orientó la cuarta edición hacia los advenedizos, los que habían oído hablar del juego por los videojuegos[4]. De este modo, en la nueva edición se ven claramente las infuencias MMORPG, con mucho trasiego táctico (algo que ya anunciaba la tercera edición) y mucha menos rigidez de reglas. El juego se orienta hacia las partidas casuales, de una noche o de una tarde, sin mayor exigencia que tener los manuales básicos; esto, según creen, es lo que demanda el nicho de consumidores más inmediato.
Y por encima de cualquier otra consideración de fondo, aplicaban una de las reglas de oro de los nuevos sistemas de entretenimiento: el equilibrio. Todas las clases son aplicables por igual al juego, y todas defenderán un rol en la partida. Podría decirse que da igual qué clase elijas: al final todas te harán sentir lo mismo.
En el apartado editorial, WotC decidió variar la frecuencia de publicaciones y el formato: un libro por mes, amén de las aventuras y novelas que también comenzaron a publicarse para dotar de trasfondo literario los enormes cambios en los escenarios de campaña: por ejemplo, los Reinos Olvidados han visto pasar más de cien años desde la 3.5 hasta la 4ª edición. Evidentemente, esto hay que explicarlo y qué mejor manera que vender una novela (o una trilogía).
Se acabaron los libros del tipo "El Completo… ": ahora vemos un Manual del Jugador tras otro (ya vamos por el segundo), y ahí se introducen las nuevas clases; a estas alturas ya han comenzado las pruebas de juego para el Manual del Jugador 3.
Pero este cambio de rumbo ha tenido consecuencias, y algunas de ellas muy desagradables para los usuarios. En este sentido, cabe destacar la prohibición de Wizards of the Coast de vender su material en formato digital, alegando razones como la lucha contra las copias ilegales.
Sin embargo, las consecuencias más importantes se derivan del cambio de sistema de juego. Miles de blogs y foros han cargado duramente contra la 4ª edición de DnD. Y bajo la sombra de estas críticas, han continuado su crecimiento proyectos que ya existían anteriormente, como el sistema OSRIC, que promueve un juego basado en ADnD; Pathfinder, la evolución de la edición 3.5 a partir de muchos de los que la desarrollaron; Castles & Crusades, de Troll Lord Games, que utiliza el sistema Siege Engine y se sitúa a caballo entre ADnD y la 3.5; Labyrinth Lord, publicado por Goblinoid Games, que incluso imita la estética de la primera edición del juego, etc. Hay muchos ejemplos del deseo de los más veteranos jugadores de no abandonar viejos hábitos roleros.
El gran fiasco de la gran apuesta de WotC ha sido la vertiente online: la editora vendió a bombo y platillo su sistema de juego como entretenimiento de la red, como un modo de reunir jugadores que físicamente no pueden hacerlo en una mesa.
A los pocos meses de salir la 4ª edición, el responsable del área online fue despedido por no cumplir lo programado.
Muchos meses después apareció el Character Builder, una aplicación instalable que genera los personajes y permite imprimirlos con su propia hoja oficial. Este software es muy bueno, y bajo inscripción se actualiza mensualmente. Insisto, es muy bueno, y habría sido genial algo así para la 3.5.
Conclusión: se encuentran opiniones por igual entre quienes lo detestan y quienes lo adoran. Mayoritariamente, entre los primeros se encuentran (y me encuentro) los jugadores más veteranos que comenzaron con la primera edición, salvo quizás James Cordell y Mike Mearls. Entre los que adoran la nueva revisión, pues aquellos para quienes fue creada (los nuevos) y los que prefieren juegos más livianos y menos complicados, juegos desarrollables en una tarde de aburrimiento.
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- WotC sólo quiere ganar dinero sin importar lo que digan los jugadores [↩]
- esperaron a la muerte de Gygax para lanzarla al mercado [↩]
- tanto oficiales como licenciados [↩]
- principalmente, se entiende [↩]
- Un año después
- Un año… y media edición después
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