Como anticipo de lo que vendrá más allá del verano, Paizo ha publicado el Bonus Bestiary por el módico precio de 5 dólares la versión impresa, y gratuito el PDF.
Se trata de 14 monstruos o criaturas que sirven para abrir boca de cara al futuro bestiario de Pathfinder.
Las criaturas elegidas no son, ni muchísimo menos, las más ejemplares o típicas del juego, y eso es un problema para establecer comparaciones, pero sirve para comprobar la evolución de fondo y estética de los monstruos. Por ejemplo, un detalle positivo es la división de los bloques de características al estilo "WotC 4ª edición", algo de lo que ya he hablado favorablemente en este blog.
Por lo demás, la edición es magnífica, como son todas las de Paizo, aunque echo en falta algún otro cambio en los bloques de características que permitan una lectura más rápida (pensando, sobre todo, en los encuentros aleatorios que suceden, por ejemplo, cuando se viaja).
- Este maldito calor no puede ser bueno… #
- Seguro que las neuronas son alérgicas a él y están sufriendo
# - Ya han aparecido los primeros extractos "escaneados" del Manual de Eberron 4e #
- Sólo es cuestión de tiempo que aparezca el libro completo, pasado por OCR, con etiquetas… #
- Siempre pensé que Michael Jackson volvería a estar más o menos donde estuvo #
- Porque, al margen de excentricidades, daba mucha lástima #
Hace más o menos un año leí la gran reseña aparecida en La Marca del Este sobre el libro "The Mother of All Treasure Tables", en el que aparecen clasificadas las tablas de tesoros según su valor total.

Después de leer la reseña me interesé por el libro y, viendo que podía ser útil, comencé a usarlo. Pero, ¿cómo es posible que en el 80% de los tesoros descritos aparezca siempre un peine? ¿Acaso se ha convertido en el nuevo estándar en cuanto a tesoros de fantasía? Eso sí, no siempre es el mismo peine: unas veces es de plata, otras tiene piedras preciosas engarzadas, otras es de madera, etc.
Se me ocurren dos posiblidades: o el autor tiene algún tipo de complejo capilar o escribió el libro sobre un cajón de peines…
Se ha extendido la idea de que la licencia d20 murió con la edición 3.5 de DnD, dando paso a partir del 1 de enero pasado a los restos de la misma, ahora llamada licencia OGL. En realidad d20 y OGL son la misma cosa, pero con parámetros distintos que permiten republicar material antiguo bajo el mismo sello.

Pero se obvia el hecho de la que la 4ª edición de DnD también es d20, aunque con muchos cambios y (demasiadas) restricciones.
Incluso hay que hacer notar el cambio de logo, demasiado setentero y poco representativo de lo que pretende representar.
Así pues, tanto 3ª como 4ª edición se hallan bajo licencia d20, aunque muy diferentes en sus términos y, en el caso de la nueva licencia, muy restrictiva de cara a otras editoriales. Se ha llegado a decir que WotC no está dispuesta a perderse el gran pastel económico que se repartieron el resto de editoriales a costa del material licenciado por ellos.

En un comentario de Kurt Schneider acerca de la publicación de "Quick Primer for Old-School Gaming" se habla de la dificultad de muchos jugadores para interpretar el personaje, limitándose a lo que aparece en la hoja de personaje.
Según Schneider, la 3ª edición de DnD alienta inintencionadamente a jugar su hoja en lugar de su personaje. Según el autor, esto también es aplicable a todos los juegos y sistemas de juego nacido a la sombra de la creación de WotC.
Entre las soluciones que aporta, menciona la posibilidad de cubrir la hoja del personaje mientras no sea necesaria, utilizando incluso, si fuera posible, un retrato del propio personaje. Él sostiene que los jugadores son incapaces de asociar la meta de sus personajes con la mecánica del juego: esto supondría que no verían o podrían ver un mundo de fantasía más allá de las propias tiradas de dados. El juego se reduciría a bonificadores, rangos y características, mientras el trasfondo quedaría a merced de los acontecimientos.
Obviamente, esta solución no serviría para todos los grupos. Pero sería útil para los jugadores novatos, que buscan sobremanera una identidad única a través de su personaje. A menudo, estos jugadores huyen de las clases más comunes de personajes y se refugian en las mil y una posibilidades que ofrecen los distintos manuales. Sin embargo, a la hora de "jugarlo" todo se limita a tiradas y tiradas sin sentido rolero.
Para la cubierta del personaje que Schneider propone, ofrece varias ideas que pueden ser interesantes:
- una descripción real del personaje, más allá del color de pelo, altura, peso y ojos;
- el mencionado retrato;
- una historia corta del pasado del personaje;
- rasgos de personalidad, en especial el modo en que afronta los problemas e intenta solucionarlos;
- metas a largo plazo;
- metas a corto plazo;
- favores concedidos o conseguidos;
- aliados;
- enemigos;
- contactos;
- varias organizaciones y su relación con ellas;
- lo que le gusta y lo que le disgusta.
Y a pesar de todo esto, la recomendación sería que no hubiera demasiada información en la cubierta; un exceso de datos puede volvernos locos a la hora de interpretar el personaje.
























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